Trabajar en un equipo multidisciplinar es lo que tiene, cada uno somos de nuestro padre y nuestra madre y apenas cometemos “errores”. En mi entorno físico, tengo una diseñadora a mi derecha y un diseñador espalda contra espalda. Por ello, y ya que soy yo la que escribe el post me animo a comentar esos “errores sin importancia” que cometen y, sin embargo, no empañan el resultado final de su trabajo.

El diseñador es un artista, le cuesta hablar de cifras, por eso es una gran verdad que lo de cerrar los contratos o acuerdos con clientes no es lo suyo. Son tan apasionados que en cuanto agarran un nuevo proyecto se ponen a abocetar y diseñar, sin un mísero briefing ni una mínima investigación sobre el tema a trabajar.

El ritmo diario les hace olvidar salvar los archivos al menos una vez al día y la creatividad que a veces se resiste a aflorar hace que en ocasiones se deje todo para el final, cuando el timing de entrega del trabajo ya ha expirado…..pero, por eso y por mucho más son creativos, pequeños genios que partiendo de una idea y un papel en blanco son capaces de conceptualizar a través de su creatividad lo que otros no saben ni explicar…

La comunicación visual y publicitaria de nuestros días les debe la vida, por eso, les queremos.

Imagen Vía Typewear

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