El pasado 5 de abril se celebró la XXV edición de la Ruta de la Sal, una de las grandes citas para todos los regatistas que discurre por las aguas del Mediterráneo. El origen de este recorrido fue en mayo de 1846, a causa del bloqueo impuesto a Barcelona por los ejércitos carlistas durante “La Revolta dels Mariners”, se produjo una escasez de sal que puso en peligro a la ciudad condal.

Un conocido hombre de negocios barcelonés tuvo la original idea de convocar a los más afamados navegantes del momento y presentarles un desafío: pagaría los servicios de transportar sal de las Salinas Pitiusas a El Garraf (Barcelona) pero en función del orden de llegada. Los primeros en llegar cobrarían en oro, pero los últimos quizás ni siquiera podrían pagar los salarios de los marineros.

Trece embarcaciones se presentaron al desafío. La primera en llegar fue el “Halcón Maltés“, una goleta de Baltimore de 32 m. de eslora y patroneada por el griego Andreas Potrus, seguida del jabeque “Jerba” y del bergantín “Arrogante”.

En esta edición, la número XXV, sobre un recorrido de 140 millas el Ibicenco Manuel Guasch con su Fortuna 9, “Aivis” fue el más rápido en la Versión Norte. En las 117 millas de la Versión Este, el “Posidonia Uno” de Ramón Balanzat otro Fortuna 9, se impuso con absoluta rotundidad. Dos equipos muy expertos en la navegación de altura, grandes conocedores del Mar Balear, ambos con muchas participaciones en diferentes ediciones de La Sal, se adjudicaron este emblemático aniversario, cargado de recuerdos y grandes perspectivas de futuro para esta magnífica regata.

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