La marcha de chocolate Anthon Berg decidió poner fin a las caras largas de los desafortunados pasajeros que tuvieran un mal asiento en el avión. Y es que estar varias horas sentado en esos asientos sin poder moverte o, aguantando que el pasajero de delante tuya eche, sin consideración alguna, el asiento hasta rozarte la nariz.. No es una forma agradable de viajar.
Por eso, esta marca, decidió instalar un stand en el aerpuerto de Copenhague que reconocía si a tu billete le correspondía un asiento de mejor o peor calidad y en función de esta evaluación, te agasajaban con más o menos chocolate y otros regalos que hacían que tu viaje fuera más cómodo.

Cuántos querríamos encontrarnos con este sistema cuando viajamos, verdad?

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